Hoteles de esquà en oferta en Andorra
Hoteles de esquà en oferta en Andorra
El Principado de Andorra está situado en los Pirineos Orientales, entre España y Francia. Formado por un macizo montañoso, su territorio ocupa 468 kilómetros cuadrados y presenta una altitud media de 2.000 metros. Con un clima mediterráneo de alta montaña, donde abundan los dÃas soleados, el paÃs tiene temperaturas mÃnimas anuales de -11 °C, mientras las máximas suben hasta los 24 °C.
Su orografÃa hace de Andorra un paraÃso para la práctica de deportes de nieve y de otras actividades al aire libre. Pero no terminan aquà sus recursos. Un exuberante paisaje compuesto por lagos, bosques y valles invita a estar en contacto directo con la naturaleza. Si a esto sumamos su patrimonio histórico y popular, el cÃrculo de atractivos se cierra.
Las estaciones de esquà son las protagonistas, con una amplia gama de servicios y de alojamientos en Andorra. El visitante puede pernoctar en casas rurales, hoteles, refugios o apartamentos. El paÃs posee dos extensos dominios esquiables: Vallnord y Grandvalira. Entre ambos suman unas 200 pistas, más de 100 remontes y unos 1.500 cañones de nieve. Por separado, su potencial se mantiene intacto:
Vallnord. Integrado por los sectores ArcalÃs, Arinsal y Pal, este dominio tiene como público prioritario a las familias. Ante ellas despliega 70 pistas, tres escuelas de esquà y actividades complementarias como motos de nieve, raquetas o vuelos panorámicos. Los más pequeños, mientras, tienen a su disposición tres Baby Clubs y otros tantos jardines de nieve.
Grandvalira. El mayor dominio esquiable de la PenÃnsula Ibérica posee 193 kilómetros de pistas, 67 modernos remontes y 110 pistas. Ubicado en el norte del Principado, en la frontera con Francia, este espacio ofrece un amplio abanico de restaurantes y hoteles en Grandvalira.
Y si los dos anteriores están centrados en el esquà alpino, La Rabassa es un centro de esquà de fondo con aproximadamente 15 kilómetros de pistas de diversos trazados, a más de 2.000 metros de altura.
Al margen de esquiar, en Andorra también se puede practicar senderismo y subir algunas de las montañas que pueblan su territorio. Como ascensiones recomendadas, están el Pic de Mil Menut I Pic de Ransol, el Pic Negre d¿Envalira y el Pic de Comapedrosa. En paralelo, los amantes de las dos ruedas disfrutarán de itinerarios para bicicleta de montaña, en sitios como la estación de esquà de Ordino-Ordino.
Estas actividades ayudan a descubrir, en primera persona, los extraordinarios paisajes de Andorra. En Escaldes-Engordany encontramos el Valle del MandrÃu, uno de los parajes más bellos, con unas 4.300 hectáreas de rÃos, arroyos, flora y fauna. Y tampoco hay que pasar por alto el Parque Natural de Sordeny, primer entorno natural protegido del Principado.
La naturaleza también es la protagonista en una serie de espacios donde prima una oferta de ocio concebida para cualquier tipo de público. En el horizonte, dotar al turismo de Andorra de una nueva dimensión:
Caldea. Se trata de un centro termolúdico donde se emplean las propiedades y los beneficios del agua termal para que los usuarios descansen, recuperen la vitalidad y el bienestar.
Naturlandia. Ubicado en el Campo de Nieve de la Rabassa, es un espacio idóneo para que toda la familia practique deportes de nieve. Además, es posible degustar la gastronomÃa de la zona en los dos restaurantes que posee.
Palacio de Hielo. El deporte y las actividades en grupo copan este complejo emplazado en la parroquia de Canillo. Su oferta se concreta en tres espacios: deportivo, fitness e infantil.
Quien opte por un viaje más relajado, tiene la oportunidad de explorar algunas de las joyas artÃsticas del Principado. El románico pasa aquà a un primer plano, con varias propuestas interesantes:
Iglesias: Sant Climent de Pal, Sant Romà de Les Bons y Sant Serni de Nagol.
Puentes: Pont de la Margineda, Pont de Sant Antoni de la Grella y Pont dels Escalls.
Junto con este legado arquitectónico, Andorra cuenta con un rico patrimonio inmaterial, encarnado en numerosas fiestas populares:
San Macario. En septiembre asistimos a las fiestas patronales. Merecen especial atención el Chupinazo y los pirotécnicos Toros de Fuego.
Santa �gueda. En febrero tiene lugar una de las fiestas más curiosas y populares, celebrada por la práctica totalidad de las mujeres del municipio.
La Virgen y San Roque. Las clásicas ¿carreras de pollos¿ destacan en una festividad que se desarrolla en el mes de agosto.
Y del jolgorio, pasamos a la tranquilidad de la mesa, donde degustaremos las delicias de la cocina andorrana. Entre sus especialidades, el trinxat de montaña, la trucha de rÃo, los embutidos y las setas. Todo un estÃmulo para el paladar del visitante.
Mapa de Hoteles en Andorra
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