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¿Preparando una nueva escapada primaveral? Sumérgete en algunos de los jardines y parques más espectaculares del mundo, donde la nueva estación transforma el paisaje en un espectáculo que despierta los sentidos.

Cualquier momento del año es bueno para viajar, de eso no hay duda. Sin embargo, la llegada de la primavera -con su clima más amable y, en general, la suavidad de las temperaturas- es toda una invitación a hacer las maletas. La estación es un auténtico renacer, un momento en el que la naturaleza regala postales de revista. Parques y jardines de medio mundo despiertan del letargo invernal con una explosión de colores y fragancias capaces de convertir tu viaje en una experiencia sensorial de primer nivel.

El Valle del Jertez sin salir de nuestro país, el Keukenhof holandés, el mítico Central Park de Nueva York… Los reclamos naturales se suceden de norte a sur y de este a oeste. Pero no solo de flores y plantas vive el viajero. Cada destino cuenta con atractivos que van más allá de su vegetación: desde tradiciones locales hasta gastronomía y actividades imprescindibles, estos paraísos florales son el punto de partida perfecto para una escapada primaveral inolvidable. ¿Te apuntas?

El Valle del Jerte: naturaleza y sabor sin salir de Extremadura

Hablar de Extremadura es hacerlo del vino de pitarra, de bellotas, de playas de interior y ciudades con historia… Pero si hay una referencia inequívoca al territorio extremeño esa es la del Valle del Jerte. La floración de sus cerezos en primavera cubre el paisaje con un manto blanco que parece sacado de un cuento. Tanto que, en torno a este espectáculo, se desarrollan diferentes actividades que atraen las miradas de miles de viajeros que se acercan a contemplarlo. Aunque las fechas varían en función de la climatología, lo más habitual para conocer el Valle del Jerte y sus cerezos en pleno apogeo es visitarlo entre marzo y abril.

Valle del Jerte en Extremadura

En todo caso, sus cerezos no son el único reclamo de este rincón de la región. ¿Has oído hablar de los chozos del Valle del Jerte? Estas construcciones tradicionales de la zona inspiran hoy multitud de alojamientos rurales, un destino perfecto para conectar con la naturaleza como antaño. Y no solo eso. Si te gusta el senderismo, explorar la Garganta de los Infiernos -una reserva natural con impresionantes cascadas y piscinas naturales donde darse un baño si el tiempo acompaña-, es un plan que no puedes dejar de añadir en tu visita al Valle del Jerte. También es de lo más recomendable conocer los pueblos de la zona, como Jerte, Cabezuela del Valle o Tornavacas, para acercarse a la historia y tradiciones extremeñas.

¿Los paseos no van contigo? Tranquilo. Si como viajero se te conquista más por el estómago, el Valle del Jerte también es un destino perfecto para hacer turismo gastronómico y es que, más allá de las cerezas, no puedes dejar de deleitar al paladar con unas buenas migas extremeñas o un cabrito asado.

Keukenhof: el paraíso de los tulipanes

Cerca de un millón de personas, la mayoría turistas extranjeros, visitan cada año el Keukenhof holandés. Conocido por ser el parque floral más grande del mundo, este paraíso de los tulipanes a escasos 40 kilómetros de la capital de Países Bajos es, sin duda, otro de los parques y jardines que no puedes dejar de visitar en primavera. Pero como ocurre con el Valle del Jerte y sus cerezos, todo tiene su momento. Si estás pensando en viajar a Holanda e incluir una visita al Keukenhof deberás planificar tu estancia durante las únicas ocho semanas que, anualmente, permanece abierto al público para contemplar sus más de siete millones de flores en exposición. Por eso, es recomendable comprar tu entrada con antelación -ya sea para una visita guiada o por libre- y hacer lo propio con el transporte. Si bien existe la posibilidad de llegar en coche, el parque está bien conectado en autobús mediante el Keukenhof Express desde Ámsterdam.

Keukenhof con inmensos jardines de tulipanes situado entre las localidades de Lisse e Hillegom (Países Bajos)

Holanda es el Keukenhof pero también un paseo en bicicleta por sus alrededores, una visita sosegada a Lisse, el pueblo con un encanto especial en el que está ubicado el parque, una escapada a Haarlem o pasar una noche en algún hotel flotante en los canales de la capital.

Butchart Gardens: un jardín de cuento en la costa canadiense

Ubicados en la bahía de Brentwood, en la isla de Vancouver, los Butchart Gardens son una joya paisajística que en primavera alcanza su máximo esplendor. Este conjunto de jardines, creado sobre una antigua cantera a principios del siglo XX por Jennie Butchart, es hoy uno de los espacios florales más impresionantes de Canadá y ha sido reconocido como Sitio Histórico Nacional. A lo largo de sus más de 22 hectáreas, se suceden cinco jardines principales: el Jardín Hundido, con su espectacular explosión de flores sobre terrazas escalonadas; el Jardín Japonés, lleno de arces, puentes de madera y estanques que invitan a la calma; el Jardín Italiano, elegante y simétrico; el Jardín de las Rosas, con más de 2.500 variedades que florecen a partir de finales de primavera, y el Jardín Mediterráneo, más reciente, con especies resistentes al clima oceánico. En primavera, aromas y colores se entremezclan en sus senderos haciendo de la visita una experiencia sensorial única que, por otro lado, puedes disfrutar también de noche cuando la iluminación crea una atmósfera mágica.

Butchart Gardens de Canadá en la región de la Columbia Británica

La ubicación de los Butchart Gardens de Canadá en la región de la Columbia Británica es perfecta para combinar la visita a los jardines con otros planes muy atractivos. Rutas costeras, excursiones para avistar ballenas o explorar la naturaleza exuberante de la isla de Vancouver, visitar Victoria -capital provincial a escasos 30 minutos…, viajar a Canadá es una opción ideal no solo si eres un amante de los jardines de cuento, sino también para quienes buscan lugar con mucho por conocer.

Central Park: un oasis en el corazón de Nueva York

En medio del bullicio neoyorquino, Central Park se convierte en un remanso de paz donde la primavera despliega toda su belleza. Este imponente parque, diseñado por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux en el siglo XIX, ofrece paisajes que van desde grandes praderas hasta románticos lagos y serpenteantes senderos. En primavera, la naturaleza se abre paso llenando el parque de color y creando escenarios perfectos para un paseo, un picnic o, simplemente, disfrutar del buen tiempo. Lugares como The Mall, con su mítica avenida de olmos, o el Bow Bridge, uno de los rincones más fotogénicos del emblemático parque de Nueva York, se vuelven aún más encantadores en esta época del año.

Primavera en Central Park en Nueva York

Más allá de las atracciones de Central Park, el parque está ubicado en el corazón de Manhattan, lo que permite combinar la visita con otros imprescindibles de un viaje a Nueva York. Desde recorrer la Quinta Avenida -y visitar museos como el MET o el MoMA- hasta disfrutar de las vistas desde el Empire State o explorar barrios como Greenwich Village, la ciudad ofrece infinitas posibilidades. Y para terminar el día, ¿qué tal presenciar el atardecer desde el Top of the Rock, el popular observatorio del Rockefeller Center o asistir a un espectáculo en Broadway?.

Sea como fuere, desde la explosión natural de Central Park o el Valle del Jerte y sus cerezos, pasando por las vistas únicas de los Butchart Gardens, hasta la magia de Holanda y el Keukenhof, cada lugar tiene algo especial que ofrecer. ¡Solo queda elegir el destino y disfrutar de la primavera!

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