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Los punteros láser se han convertido en un problema de seguridad aérea. Hasta ahora parecían sólo el ultimo capricho tecnológico para juegos infantiles -aunque no fueran inventados para eso- pero, de un tiempo a esta parte, se han popularizado en los campos de fútbol para molestar a los jugadores del equipo rival cuando lanzan una falta o un penalty. Eso ya era malo pero ahora su uso indebido trasciende al de unos cuantos hinchas descerebrados. Sea por vandalismo, sea por simple travesura sin mala intención, sea por estupidez, apuntar con uno de esos artilugios a la cabina de un avión en pleno aterrizaje constituye un riesgo. Se trata de una maniobra muy delicada en la que el piloto ha poner los cinco sentidos y un deslumbramiento en ese momento puede despistarle, dado que la cabina está a oscuras, sólo con las luces de los mandos. No es probable que ocurra una tragedia pero tampoco hay que olvidar que hablamos de una máquina llena de combustible a gran velocidad. Y encima con gente dentro. Y últimamente menudean las denuncias de pilotos que han tenido que sufrir los punteros láser en pleno vuelo. Sólo en el aeropuerto barcelonés de El Prat hubo 42 casos registrados en 2011; este año van 35. Es decir, un total de 77 quejas recogidas por el Departamento de Seguridad Operacional de dicho complejo contra algunos desaprensivos que usan el láser desde la cercana playa de el Prat de Llobregat. Las autoridades del aeropuerto están colaborando con la policía para poner coto a estos desmanes y, al parecer, ya han conseguido localizar a algunas de culpables. El Ayuntamiento de El Prat ha incluido en su ordenanza de uso de las playas, sanciones ad hoc entre 1.500 y 3.000 euros para aquellas personas que emitan cualquier señal lumínica con puntos de luz, punteros láser o similares que pueda alterar o perturbar la navegación aérea. En ese sentido la legislación española quizá debiera ponerse al día aunque sea con fines disuasorios, pues otros países castigan estos hechos con penas de cárcel, como en EEUU o Australia. Y además la costumbre empieza a extenderse: también ha habido denuncias en los aeropuertos de Valencia, Tenerife y Málaga. Precisamente en esta última ciudad se ha producido el primer arresto: un joven que apuntaba con el láser a los aviones desde su propia casa y ha sido imputado por una infracción contra la Ley Penal de Navegación Aérea. Recuerda que si el puntero láser no es un juguete, menos lo es un avión en plena maniobra. Tirar piedras a los coches que circulan por autopista también fue una moda que hubo que atajar radicalmente; parece que siempre hay mentes retorcidas. El vídeo de la FAA (Federal Aviation Administration), entidad encargada de la aviación civil EEUU, te ayudará a aclarar más las cosas.
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