Antigua casa ibicenca en la que se han rehabilitado los antiguos establos y graneros reconvirtiéndolos en cinco bellas habitaciones, todas las cuales conservan el espíritu rural de antaño a través de paredes de piedra vista o porches de sabina ibicenca. Todas tienen una amplia terraza con un pequeño jardín de plantas aromáticas que dan nombre a las respectivas habitaciones. En el ala sur de la casa una piscina y un amplio solarium donde relajarse y disfrutar de la amplia sombra de higueras y algarrobos. El huésped se sentirá como en su propia casa pudiendo descansar en los amplios salones que nuestro alojamiento pone a su disposición, biblioteca o un pequeño rincón chill out.