Cuando llega el momento más esperado del año, todos cambiamos un poco. De repente, somos entrenadores, árbitros y expertos tácticos.
Sabemos quién debería jugar, qué habría que hacer y cómo se gana un partido desde el minuto uno.
Incluso hay quien se toma demasiado en serio eso de dar indicaciones.
Sabemos que hay cosas que es mejor dejárselas a los que saben. Como ocurre con los viajes, porque cuando llevas 50 años y millones de viajeros, eso se nota. Que no te pase como a Ramón, este verano, en el fútbol y en tus viajes déjaselo a los que saben.